lunes, 29 de octubre de 2007

1er. PREMIO CONCURSO DE CUENTOS 2007

1er LUGAR
Seudónimo : JUAN FIEBRE

Autor : Nicolás CRUZ VALDIVIESO
Ciudad : Santiago - RM.
País : CHILE

¿NO CREE, USTED, SEÑOR?

No señor, se equivoca, el copete no tuvo la culpa o al menos no toda. Lo que pasa es que en un tiempo yo tuve plata, los caballos, las timbas, hasta en el kino me iba bien, señor. Ponía el ojo y ponía la bala, como los pistoleros, señor. Pero cuando se acabó la plata las cosas empezaron a ir mal. La verdad es que nunca fui buen amante, con o sin plata, pero cuando había a ella no parecía importarle. Se acabó la plata y ¡Pum¡ comenzó a enojarse. Que no sabía tocarla, que no se acordaba de su último orgasmo, señor. Fíjese que hasta se puso un sobrenombre: La Cometa Halley, señor, porque algo le pasaba cada 84 años. No se ría señor, no es chistoso. El asunto es que empecé a deprimirme. Cada vez que terminaba y ella me sacaba de encima suyo a los empujones me hundía un poco más. Fíjese que le dió por contar chistes cuando nos juntábamos a tomar unos traguitos con los compañeros de oficina. Iba al baño y cuando volvía ella estaba en el medio. “Un chistecito”, decía, y los cabros me miraban de reojo riéndose. “Hoy día hubo una marcha de eyaculadores precoces en el centro”, decía sonriéndome, “Duró cinco segundos” y los cabros se estrujaban de la risa. “Y saben porqué no fue el cabo Matamala, famoso por disparar antes de tiempo”, atacaba de nuevo, “Porque lo ascendieron a Cabo Primero” decía y me daba un beso en la frente, el mismito de Judas a Jesús antes de traicionarlo, señor. En la semana los cabros me decían “Puta que es buena onda su señora, compadre”, “Y cuando invita de nuevo para su casa, compadre”, pero yo sabía que estaban afilando los colmillos, peleándose el lugar para hacer las tareas que yo dejaba incompletas. Una noche, mientras mi mujer hacía reír a mi costa a los cabros, yo decidí curarme, tomarme hasta el agua del florero y que pasara lo que tuviera que pasar. Usted creerá que toqué fondo, señor, que le entregué a mi mujer en bandeja a los lobos, pero se equivoca. Fíjese que de tanta piscolita no me di cuenta cuando estaba solo con mi esposa y, perdone la indiscreción, señor, pero ahí mismito, arriba de la mesa de la cocina pasó el cometa Halley. Y no pasó una vez ¡No señor¡ Pasó dos veces seguidas. Imagínese como desperté al otro día, con flor de hachazo, pero puta que estaba contento, señor, con el pecho inflado, era como el Schumacher, el Zamorano de la cuadra, señor. Así encontré la cura para mi enfermedad, señor. Fíjese la suertecita. Salía de la oficina y me tomaba unos pencazos con los cabros, después un tinturri en la micro y al llegar a la casa estaba listeylor. Ponía el ojo y ponía la bala, señor, pero ya no era el más rápido del Oeste. Si hubiera visto a mi mujer, señor. “Te sirvo otro traguito”, decía, riéndose sola. Yo también me reía y le decía “Golosa”, señor, “Potra”, señor, y ella seguía riéndose, segura que esa noche iba a pasar el cometa Halley. El problema es que empecé a sentirme mal, señor. Los cabros me decían “Que pasa compadre, no cree que se le está pasando la mano”, “No podemos cubrirlo cada vez que necesita vomitar” y yo “Gracias compadre, va a ver como mañana llego más sano que un yogurt.”, señor. Pero por dentro sabía que si quería seguir siendo el Schumacher, el Iván Luis de la cuadra, tenía que meterme religiosamente esos pencazos. ¿Cómo iba a curarme si no tomaba la medicina, señor? Así que seguí llegando enfermo y mientras vomitaba veía dibujarse la cara de mi mujer en el agua del water y me animaba diciéndome. “Métete los pencazos y la cara sonriente que ves en el agua no va a volver a ser la cara amargada de La Cometa Halley”. Tuve que empezar a tomarme los copetes solito, señor, porque los cabros me dijeron que no iban a sentarse a ver como me destruía. ¿No le parece una exageración, señor? Todo para no cubrirme las dos o tres veces que vomitaba durante la mañana. Porque después de la primera cerveza estaba como nuevo. Incluso, un día después de fichar me pidieron que habláramos, señor. Me dijeron que eran mis amigos, que dejara de tomar o me iban a echar del trabajo. Se da cuenta, señor, en la misma fuente de soda a la que antes íbamos, sin ningún respeto por los momentos vividos, ni los vasos vaciados. Usted dirá que eran buenos amigos, pero no se equivoque, señor, yo sabía lo que querían esas hienas, que volviera a ser el mismo para hacerle la corte a mi mujer, para terminar las tareas que yo dejaba a medias. El problema señor, es que mientras entre las sábanas era Iván “El terrible”, el rey del metro cuadrado, en la calle comenzaba a fallar. Empecé a perderme en la micro, señor, o me la tomaba para el otro lado o confundía los números y un par de veces me asaltaron mientras volvía a mi casa desde una población. También comencé a ver cosas, señor. Después de unos pencazos veía enemigos en todos lados, como en esa película en que el viejito que anda a caballo confunde los molinos de viento con gigantes. Lo mismito me pasaba a mi, señor. Despertaba con la nariz rota, señor y recordaba la increíble pelea en la que me había metido. Al otro día despertaba con la ceja abierta y lo mismo. Hasta que un día uno de los cabros me preguntó como estaba de la caída de la micro y yo le pregunté de qué estaba hablando, si la ceja me la habían abierto por defender a una niña a la que estaban asaltando. En ese momento me di cuenta, señor. Me estaba pasando lo mismo que al viejito de la barba y el caballo, mis enemigos eran los paraderos de micro y las paredes, que después de unos pencazos cobraban vida y me atacaban. ¿Se da cuenta, señor? Estaba viendo gigantes donde había molinos de viento. Una de esas noches tuve la visión. Iba caminando y a cada paso que daba un diablito me empujaba al suelo. Después venía un ángel y me levantaba, alcanzaba a dar dos pasos y el diablito volvía a empujarme, señor. Así llegué hasta la casa y vi que ella dormía, señor. La vi con su carita satisfecha y supe que era cosa de tiempo que La Cometa Halley volviera a aparecer. En ese momento me di cuenta, señor, ella tenía la culpa de que ya no tuviera amigos y de que me hubieran echado de la oficina, ella era la culpable de que estuviera viendo gigantes donde había molinos de viento. Mientras la veía dormir lo supe, señor: ella era la enfermedad ¿No le parece lógico lo que hice, señor? ¿Se puede culpar a alguien por querer estar sano, señor Juez?



2do. PREMIO - CONCURSO DE CUENTOS - 2007

2do. LUGAR
Seudónimo : COSITA
Autora : Jessica ALVARADO ARREDONDO

Ciudad : Santiago - RM
País : CHILE

FUE UN ENCUENTRO TAN PEQUEÑO

Han pasado casi dos años desde que estuve entre tus brazos la última vez, dos años mordiéndome los labios sabiendo que no fue la mejor decisión que he tomado en mi vida, ¿pero qué opción me quedaba?, si habían pruebas suficientes para demostrar que el amor que un día nació entre los dos se había extinguido.
Como cada mañana desperté con tu nombre en mis labios e imaginando por donde andarías. Ni en mis sueños más profundos me hubiera imaginado volverme a encontrar con tus ojos y hoy estabas, entre la multitud que esperaba el tren de las ocho.Mis piernas comenzaron a temblar mientras caminaba sin saber para donde iba y mi cabeza se inundaba de pensamientos alocados.
- Hola (un hilo de voz salió de mí)
- Hola, ¿qué tal?
- Muy bien ¿y tú?
- Bien también gracias, ¿qué haces por estos rumbos?
- Lo mismo digo, yo he adquirido un departamento muy cerca de la estación.
- Que coincidencia, yo también.
La solemnidad de nuestras palabras no encontraban conciliación con mis pensamientos que a ratos me pedían que me colgara de tu cuello y te besara con locura. El tren se acerca y abordamos en silencio, el tumulto de gente hace que nos separemos y entre las cinco personas que nos distancian nos observábamos con detenimiento.Tu rostro sigue intacto, lo profundo de tus ojos no se ha perdido y la carnosidad de tus labios sigue llamándome como el primer día. Eres tan hermoso, alto, delgado, con un cabello que ahora luce unas canas de más, pero que te hacen ver indudablemente mejor. Volteo para ver mi reflejo en la ventanilla del tren como buscando a la chica de la que una vez te enamoraste, mi cabello ahora es largo y lacio, cosa que siempre quisiste y nunca consentí, mis ojos color miel y mi piel dorada por las últimas vacaciones hacen perfecto juego con el color rojizo de mi cabello. Giro nuevamente hacía ti y te encuentro observándome, como una niña me sonrojo al saber a ciencia cierta en que estás pensando.
“Buenos días señores pasajeros, próxima estación Los Héroes, lugar de combinación con línea dos.”
Baja mucha gente y podemos nuevamente estar juntos.
- ¿En que estación bajas?-me preguntas.
- En Baquedano ¿y tú?
- Yo llegó hasta Escuela Militar.
- Te queda mucho viaje entonces por delante, a mí solo un par de estaciones más.Y el silencio se apodera de nuestros labios, daría todo lo que tengo por saber en que piensas y mientras, el tren sigue avanzando e inevitablemente llegará a mi estación de destino.
“Señores pasajeros, estación Baquedano, lugar de combinación con línea cinco.”
Titubeo, mis piernas no se mueven, el sonido que anuncia que las puertas se cerrarán retumba en mis oídos y sabiendo que no debo, avanzo y bajo del tren. Escucho como a mi espalda se cierran las puertas del vagón y mi corazón deja de latir. Giro para poder despedirme de tus ojos y a cambio de una despedida recibo un beso de bienvenida.No pregunto cómo ni porqué, sólo sé que has bajado conmigo y que ahora mi lengua saluda la tuya contándose como se han extrañado en estos dos años.Después de un rato, no sé cuánto, tomas mi mano y hacemos cambio de andén para volver al punto de partida. El destino es tu departamento y mientras avanzamos te beso como si fueras el aire que respiro.
Tus ojos brillan, tu rostro esboza una sonrisa y me hace denotar que es algo que deseabas tanto como yo, volver a estar juntos, volver a sentirnos, volver a amarnos. Tus manos se pierden bajo mi chaqueta notando como tus besos y caricias han producido efectos en mis pechos, apego tu cuerpo a mi y compruebo que estás sintiendo lo mismo.Bajamos del tren y casi corremos a tu departamento, en el ascensor nuestras manos hacen lo que nuestro deseo les ordenan, tu boca devora la mía y mi boca devora la tuya.Ya en tu departamento me acorralas contra la puerta mientras la cierras, mis piernas rodean tu cintura y tu boca se desliza por mi cuello. Tus manos me arrancan la chaqueta, desabrochas uno a uno los botones de mi blusa mientras siento como tu sexo crece entre mis piernas.
No hay palabras, no son necesarias, nuestros cuerpos hablan, nuestros cuerpos gritan. Estoy viviendo las dulces caricias que extrañaba tanto, tu lengua juega afanosamente con mis pezones y mis manos intentan darle libertad a tu sexo.
“Señores pasajeros, estación Baquedano, lugar de combinación con línea cinco.”- Adiós, que tengas un buen día.
- Adiós.


3er PREMIO - CONCURSO DE CUENTOS - 2007

3er. LUGAR
Seudónimo :
IAN ANDRÉ
Autor : Carlos Smith Saravia
Ciudad : Santiago - RM
Pais : CHILE

LA ASESINA TRISTE

Siempre fue conocida por ser la bailarina con más facha de gringa del litoral y por sus danzas desenfrenadas, cubiertas de una desfachatez jamás vista en los cabaret del barrio Chino y del Almendral. Pero a Daniela los buenos tiempos le duraron poco. En Viña, en el sucio instante que cruzaba hacia Caleta Abarca, una camioneta la arrolló y la dejó mirando el cielo, balbuceando refranes de bajos fondos y con la rodilla derecha hecha astillas.
Cambió de oficio. La diosa de los puertos se había apagado, pero el ser humano estaba ahí, y no le quedó más que empezar a vender hasta el aliento Pero a los tres años se le cayeron las tetas y la cintura se le hizo cadera y de todos los amores que atendía, no volvió ninguno. Se le derrumbó la esperanza y determinó que aquello de amar sin amor había terminado. Mustia y devastada, se enclaustró en su cuarto a morir de indiferencia. A los dos días abrió los ojos, miró su entorno y pensó que en la humedad de la ventana estaba escrita su existencia, y sus ojos se encapotaron, no de tristeza, sino de una sensación inagotable de perdurar. Comprendió que había decidido vivir, que se negaba a la oscuridad, se instaló con un boliche de menestras en el Camino Cintura e ideó que sólo le faltaba parir para completar su existencia de mujer.
Fue a la Pepa, una travesti de buenas aguas y con facha de maricón divino, a quien le pidió el amor que borrara los anteriores, el que siempre ambicionó.
Siete semanas después sintió un revoloteo en el vientre que le azucaró la saliva y le dejó las caderas rígidas y crecidas. A los ocho meses parió una cría, Perlita, flacuchenta y de ojos saltones, que le sopló que en la vida la magia se hace, no se deja en manos de la fortuna.
La niña creció con la certidumbre de tener un padre que era mujer y una madre bailarina que dejó de ser puta para parirla a ella. El día que cumplió cinco años, le regalaron un vestido para que usted ternura baile español, y zapatos de medio taco, de modo que se viera más grandecita , y armaron un festejo de cumpleaños, y no invitaron a nadie porque no tenían a quien invitar, y la niñita bailó merengue, bailó mambo, como lo hacía su madre, y de aperitivo le pidieron que cantara, y ella, musical, cantó una ranchera de tres copas como lo hacía papá. Entonces Daniela y La Pepa la felicitaron y a medianoche le ofrecieron un traguito y ella se hinchó de vanidad, se convenció que el papel que había tomado le quedaba como milagro. Y ellos, Perlita, belleza, usted va a entrar a un curso de baile español, empezará otro de guitarra, y la pequeña sonreía, le hacía ilusión escuchar las predicciones de mamá, contestaba qué bonito, y lo hacía de alma, convencida que mejores padres que esos no había que buscar.
A los nueve años bailaba que daba envidia, que encandilaba a mamá y papá, practicaba de mañana y después de almuerzo y al anochecer; si hasta su maestra de danza la perseguía alarmada para aconsejarle que no bailara tanto, que jugara a las enfermeras, para que ella, la Perla buena, visitara a sus amigas; y ella, sin virajes, cuidaba la línea, comía lechugas, pollito cocido, no fallaba a los ensayos, y solidaria consigo misma se inclinó, sin meditaciones previas, por darle a la guitarra, a los rasgueos, a Marco Antonio Solís que le embrujó el tiempo y las emociones. A los doce se vestía como una adolescente de catorce y a los quince descubrió que el mundo se podía ver con más colores si se inyectaba alegría por las venas o fumaba yerba de Curimón. Su felicidad se hizo taciturna y sus pensamientos deambularon en la nada. Se fue quedando sin sutilezas que mostrar, sin variaciones; entonces nadie congratulaba a la Pepa por la contradicción cósmica de haber engendrado una hija, nadie a Daniela por haberlo hecho con un maricón. Ambos entristecían porque los esfuerzos con la muchacha se les cumplían como las termitas; la cría deambulaba que daba pena, hecha un espantapájaros, como si el amor nunca hubiese existido en este mundo.
Una mañana despertó pensando entrecruzado y decidió no volver nunca más a clases de danza. El apetito se le escabulló con disimulo, y la Perlita comenzó a descolorarse, a palidecer, a ser lo que no era, a ser al revés. A los dieciséis años abandonó el colegio, quemó el uniforme, cerró la puerta de su dormitorio, y fantaseó con transformarse en una barata. Dormía hasta la una, comía naranjas, y después se tumbaba de nuevo hasta las ocho, y luego vagabundeos por el plan. Al regresar, gritaba lo indecible, destrozaba su ropa, se arañaba el rostro. La piel se le llenó de un sarpullido escabioso, le dio pulmonía y sanó, y recayó y volvió a restablecerse. Y dejó de reconocer a la Pepa, sus gestos, no distinguió la casa, ni a su madre. Una mañana salió al patio agitada, se desnudó, lanzó sus ropas a la quebrada, una pulsera, sus zapatos, y se duchó con la manguera. Gritó sonriendo, insultó a los cielos, se vistió llorando, y después del mediodía afloró irreconocible, con el rostro convertido en un murallón imperturbable.
Daniela notó que los senderos que la llevaban a su hija se le habían extraviado. Sentía navajazos cuando la veía convertida en una hoja seca, sin voluntad, prohibiéndose el aire y la alegría.
-Te estás matando –le dijo .
-Dame un solo motivo para seguir viviendo –contestó la muchacha.
Daniela no pudo hablar, se tragó una sonrisa inventada y apretó las mandíbulas. Ese atardecer preparó una sobredosis, la dejó sobre el velador de la muchacha y se retiró segura de haber dado el paso más doloroso de su existencia.
Al día siguiente despertó inquieta, se vistió y caminó intrigada por el pasillo del segundo piso. Percibió un aroma de mar en las cortinas, giró el rostro y vio una luz húmeda que empavonaba los ventanales. Entró a la habitación de Perlita y la vio sentada sobre el piso, apagada, nívea e inmutable. Respiró profundo, cerró los ojos y le apretó las manos con fuerza. Le dio la sensación que su muchachita estaba mirando más allá de las paredes. Se con­movió. Se sentó sobre el piso hasta que sus ojos quedaron a la altura de los de Perlita. La miró excitada, le besó los labios y la abrazó.
Hija -le dijo- negrita, que Dios nos perdone una vez más.

CONCURSO DE CUENTOS BREVES 2007

1ra. MENCIÓN ESPECIAL
Seudónimo : SAPUCAY
Autora : María del Pilar MUÑOZ DE ROMANO
Ciudad : Corrientes - Pcia. de Corrientes
País : ARGENTINA

VIERNES ROJO

Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto. Un líquido, un sudor, un aceite sin nombre…
PABLO NERUDA (“Agua sexual”)

Ya no llamaba la atención de quienes siempre transitábamos por allí, pero seguía siendo inevitable darle al menos una mirada. Se pasaba horas frente a la vidriera de la única casa de modas del barrio, con los ojos fijos en la muñeca, que lucía ropa distinta cada semana pero conservaba imperturbable la mirada; una mirada que, para mí, escondía detrás del yeso una antigua súplica. Él usaba siempre la misma ropa, ropa de pordiosero que no dejaba ver si era gordo o flaco, si sentía frío o calor. Tampoco era fácil adivinar su edad; decían que ya no era joven, pero su cara lampiña anunciaba que, en cierto modo, no había crecido del todo; la infancia y su memoria díscola seguían refugiadas en sus ojos de niño envejecido.
Eugenio se llamaba. Y mientras miraba a la muñeca de la vidriera recitaba a Neruda. Tal vez por eso le decían “Cartero”; muchos se encontraron con Neruda recién en esa película. Pero no Eugenio; quién sabe en qué tiempo Don Pablo le había mostrado su poesía.
Lo mirábamos siempre, pero casi nunca pasábamos cerca de él, tratando de evitar la consabida pregunta: “¿hoy es viernes?” Por alguna razón uno se sentía compelido a decirle que no, como si adivinara que la pregunta tenía enredado el temor de que fuera viernes. Si alguien no le contestaba, lo perseguía con el interrogante hasta la esquina y luego volvía, casi corriendo, hacia la vidriera en la que seguía su contemplación.
Precisamente un viernes, al atardecer, me senté junto a Cartero en el cordón de la vereda de la “boutique”. Es que los atardeceres de viernes ofrecen un abrazo a la curiosidad por desentrañar cualquier misterio. “Quiero regalarle una luz de agua que no sea la de ese reflector”, me dijo. “Pobre Matilde, siempre la misma luz...” La había bautizado Matilde, como el último amor de Neruda, tal vez para que le sonaran más de cerca los poemas que le recitaba. Dentro de un rato tendrá la de la luna, le dije. “Es que no quiero una luz tan blanca, le gustará más una luz casi roja, que empape lo oscuro”. ¿La tocaste alguna vez? le pregunté, y recién entonces me miró. “¿No ves que hay un vidrio ahí?” dijo en tono de obviedad, pero giró la cabeza y miró el cristal como si lo viera por primera vez. “¿Hoy es viernes?”. Sí, le dije, aunque debiera enfrentar su temor. “Se va a quedar sola dos días...”, murmuró. ¿Vos no te quedás aquí? le dije. “Sí, pero no puedo ir adentro ni regalarle la luz que le gusta”. Quise averiguar cuándo había leído a Neruda, pero no me contestó: se puso de pie y empezó a recitar “Agua sexual”; él me dijo que el poema se llamaba así y al escucharlo supe porqué había dicho eso de “empapar lo oscuro.”
La tarde que se iba apenas se sostenía en el aire y parecían flotar en ella los motivos invisibles, tremendos, que dormitaban detrás de los ojos y los versos de Cartero. No tuve ganas de pensar cómo podría conseguir él que le llegara a Matilde una luz roja, y después de hacerle algunas otras preguntas que no respondió, lo dejé, justo en el momento en que se encendía el reflector de la vidriera. Caminé pensando que eso de la luz coloreada era el capricho del momento, lo que se le había ocurrido decirme esa tarde. Seguramente al día siguiente volvería a preguntar si era viernes, pero tendría un berretín distinto.
Pasé de nuevo por allí cerca de la medianoche. A esa hora Cartero ya no solía estar frente a la vidriera. No pensaba en él, pero sentí como si una fogata encendida por un loco le daba un sentido distinto a la noche. Y vi que Cartero todavía estaba allí, metido en la vidriera, pálido, tendido hacia adentro, como si hubiera logrado atravesar el vidrio y tocar al maniquí. Una tonalidad casi roja, le cambiaba la mirada a Matilde: Cartero había roto el cristal con una piedra en el puño, aún la tenía apretada, y la luna, desde los trozos semejantes a diamantes teñidos de rojo sangre, le acercaba a la muñeca el reflejo que esa noche de viernes pudo regalarle Cartero “como un desgarrador río de vidrio”. Y quién sabe qué otros versos de Neruda.

CONCURSO DE CUENTOS BREVES 2007

2da. MENCIÓN ESPECIAL
Seudónimo : ERNESTITO
Autor : Edgar NORABUENA FIGUEROA
Ciudad : Huaraz - Depto. de Ancash
País : PERÚ

TIA PAULINA

Desde la vez que le vimos la lisurita a la tía Paulina, todo cambió para los dos.
Ese día, como nunca, aprovechamos la mañana para salir a jugar en la bajadita, detrás del corral de la única vaquita lechera de nuestro abuelo que esa madrugada se había ido al repunte de las ovejas. Juegue y juegue con nuestras piedritas cuadradas estábamos, yo era el camionero y tú, como el mayor, eras el dueño de las carreteras. De pronto, la vimos, ella se puso de cuclillas dispuesta a ordeñar a la “Blanquita”, no se percató de que estábamos jugando allí abajito y abriendo las piernas, toda confiada, comenzó a exprimir las ubres del animal, ¿recuerdas?, tú callaste y me hiciste hacer lo mismo con un codazo que me cayó de lleno en la cara. ¡Mira she!, dijiste como si estuvieras viendo el cielito mismo, y yo, también alzando la cabeza, la vi por primera vez, era pequeñita y bien rosadita. Nos quedamos con nuestros carritos en la mano, viendo la lisurita de nuestra tía y ni cuenta nos dimos de que estaba llegando don Cecilio Zorrilla a comprarle quesitos a mi tía. ¡Qué miran, so carajos!, desde su caballo, el extremo de su rienda lamió nuestras espaldas hasta hacernos chillar y saltar como tarukitas sorprendidas. Desde esa mañanita, todo cambió para los dos, dejamos los carritos en su garaje y abandonamos las carreteras que los chanchitos hociquearon hasta estropearlos; hasta diría que abandonamos nuestra infancia por ir en busca de la lisurita de nuestra tía Paulina.
Una tardecita en que volvíamos de la escuela, escuchamos tenues gritos, como de mujer. ¡Tal vez es el Pishtaco!, me codeaste. El ruido venía desde detrás de una matita de hapru, y temiendo que el Pistacho degollador también nos coja, poco a poco nos acercamos con piedras en la mano, cuando abrimos el ramaje, vimos a nuestra tía batallando debajo del tayta cura Cantalicio Sandoval quien, con cincho en mano, nos correteó hasta muy cerca de la casa. Esa noche lo íbamos a contar todo a nuestro abuelo, pero ella nos convenció, ¡Tienen que aprender a ser varones, a no andar con chismes!, nos resondró jalándonos de las orejas hasta hacernos llorar avergonzados.
El siguiente mes, nuestro abuelo se ausentó, de juego en juego, la tumbaste, yo no sabía bien qué estaban haciendo, tal vez por mi poca edad, luego me prometiste que nuestra tía me enseñaría a ser varón, y yo, insiste que insiste todo los días hasta que nuevamente nuestro abuelo se ausentó. Esa madrugada, cuando lo sentiste alejarse cabalgando su caballo por la inmensidad de la pampa, me codeaste, yo sabía que íbamos a hacer lo que ya estábamos planeando, y antes de que la tía saliera con balde en mano para ordeñar a la “Blanquita”, tú la llamaste al depósito de paja, ella, dejando su balde en el patio empedrado, acudió a tu llamado, coqueta y sonriente, cuando entró, tú la tumbaste sobre la pajita, le levantaste la pollerita y ella sonriendo se dejó mordisquear. ¡Enséñale a Teófilo a ser varón, tía Paulina!, le dijiste con tono de ruego.
Como era el menor siempre me iba acompañando a la tía a pastar, y en plena puna, imitando al Tayta cura Cantalicio Sandoval, a las ovejitas y al burrito “Cristóbal”, nos dábamos mañas para jugar de lo más lindo. Cuando llegábamos, siempre te negaba lo que habíamos hecho, es que te ponías rabioso y hasta querías azotarme, ¡Yo trabajando como condenado, y tú siempre jugando con la tía!, gritabas enrojecido de celos.
Al pasar los años, no sé cómo, pero maduramos, yo me di cuenta de que me gustaba la tía, ya no como compañera de juego, sino como mujer, y desde entonces la procuraba siempre para mí solito, ¡Ya no juegues con el Ernesto, yo quiero casarme contigo!, le dije una vez cuando ella salía a recoger agua al puquial, ella me miró sorprendida, vi en sus ojos que también me tenía harta afición, comprendí que así nomás me estaba aceptando.
Pero la desgracia se nos vino amontonada, como huayco de marzo. Llegaron los jijunas de los terrucos pidiendo cupo, como cada mes, pero esta vez no habíamos vendido ni un solo queso, y ni el Cecilio Zorrilla también venía porque esos jijunas lo habían matado y luego echado su cuerpo al río. ¡Si no tienen, uno de ustedes pagará con su vida, y el otro se unirá a nuestro Glorioso Ejército!, sentenció el que parecía perro galgo. Y así fue, mataron a nuestro abuelo poniéndole un letrero que no sé qué diría.
Esa noche te apartaron de nosotros y tú te fuiste llorando, más que por mí, por nuestra tía, porque desde que esos mismos jijunas asesinaron a nuestros padres por falta de cupo, desde esa época, ella siempre fue madre y padre para nosotros, siempre fue nuestra compañera de juego, y hasta nuestra amante, es que tanto tanto ya nos quería nuestra tía; por eso más lloraste por ella que por mí. Y yo también, desde el postigo de la puerta, llorando, te vi desaparecer tragado por la oscuridad y el silencio de la noche.
¿Sabes?, a mí también me llevaron después, vinieron los cachacos hasta nuestro pueblo y nos arrearon como a carneros a todos los que teníamos edad para el Servicio Militar. Y esa vez también, me fui llorando por la tía que ya estaba viviendo como mi mujer, ella también lloró por mí, no sé si era porque me iba a extrañar o porque no sabía cómo mantener a nuestro hijito que estaba a punto de nacer.
Después de tres meses llegó la noticia de que ella se había muerto al dar a luz, ¡Hijo del pecado la mató, Teófilo, hijo del pecado, carajo, por eso el pueblo sin velación siquiera rapidito nomás lo ha enterrado!, me dijo el paisano que me trajo la mala nueva, ¡Doña Justa Huamán está criando a tu hija!, me dijo antes de irse. Desde entonces, solo quería licenciarme para ir a criar a mi hijita, pero otra vez, se vino la mala suerte para mí, no sé si habrías sido tú, tal vez otro, pero en una emboscada con los terrucos jijunas, me dejaron tullido de un balazo en la espalda, y así ya sin provecho, hasta el Ejército me botó a la calle, solo e inservible, volví al pueblo.
De ese tiempo ya han pasado unos seis años, tú jamás volviste, hasta hoy. Como podrás haber visto, mi hijita Paulina es igual de bonita que nuestra tía, sí, es la que está tratando de entender por qué estoy así metido en ese cajón. Ya sé a qué volviste, Ernesto, a cumplir tu palabra de hermano mayor por no haber respetado a la mujer que tú también querías para esposa, pero qué iba yo a hacer, hermano, ella estaba sola y yo estaba solo. Sí, ya sé que eso no es pretexto, ya sé que eso no se vale, que eso es aprovecharse de la ausencia de uno, pero qué íbamos a hacer si ambos nos teníamos afición y la puna era muy fría para los dos.
Ahora solo te pido un favor, Ernestito, llévate lejos, bien lejos a mi Paulinita y cuídalo como si fuera tu hija, dale la educación que jamás tuvimos, para que sepa qué es pecado y qué no es, porque dicen por allí, que lo que nosotros hicimos con nuestra tía, fue pecado, y que por eso Diosito también tanto tanto así nos ha castigado en la vida, aunque tú y yo sabemos, que lo que hicimos no fue más que por el puro amor que le teníamos a ella.
Ahora sí, hermanito, ya me tienen que llevar, no diré a nadie que fuiste tú quien me clavó ese maldito cuchillo que ardió durante media hora en mi pecho, no lo haré, por algo somos hermanos. Ahora sí, hermano, ya puedes cargar mi ataúd.

CONCURSO DE CUENTOS BREVES 2007

3ra MENCIÓN ESPECIAL
Seudónimo : RODRIGO SOLO
Autor : Rodrigo VENEGAS BUSTOS
Ciudad : Los Andes - V Región
País : CHILE


ESPÉRAME

-Te tengo que contar algo.
-Dime.
-¿Estás solo?
-Sí, por esta noche al menos.
-Tengo un problema.
-Soluciónalo.
-Es que no es tan fácil, huevón. Tú siempre simplificando todo. Te llamo porque no me es fácil conversar esto, ¡escúchame!
-Si me llamaste a las dos de la mañana para retarme, sería todo, porque mañana me tengo que subir a un avión en el aeropuerto de Barajas a las siete. Tú y yo estamos a miles de kilómetros de distancia, no me hinches las pelotas.
-Perdón, si no te he llamado para pelear.
-Entonces, si me llamaste para sexo telefónico, la verdad es que no tengo ganas. Contigo no tengo ganas de nada, la verdad.
-Nada de eso.
-Dale, cuéntame.
-Hace unos cinco años que no te veo.
-Lo sé, si tú no me has visto ese tiempo, debo concluir que yo tampoco.
-¿Chistoso?
-Es que estoy dormido, son las 2 am, y tú no encuentras a nadie en el mundo a quien llamar.
-Bueno, continuo, te tengo que contar que en esos cinco años que no te veo, he conocido a varias personas.
-Supongo, probablemente los conociste cuando estábamos juntos.
-¿Y tú, has conocido chicas apasionadas en Madrid?
-¿Quieres una reseña histórica a esta hora, querida? Sabes, soy el hombre más sexy del mundo, te lo perdiste, pero no es tema de madrugada.
-Ja, ahora te crees lindo.
-Tú me dijiste una vez eso: “eres el hombre más sexy, y no podré olvidarte”.
-La verdad, ambas cosas son ciertas. Cada día que pasa, pienso en ti. Y, en este último tiempo, he pensado más.
-Hum- murmuró él, mientras entraba la luz del luminoso “Jeréz Tío Pepe” ubicado sobre el edificio del frente, a un lado de la plaza Puerta del Sol.
-¿Andas lacónico?
-¿Por qué preguntas?
-Por tu simple “hum”, por lo que te acabo de decir.
-Mujer, no se me ocurrió otra palabra para recibir tu halago de que soy bueno y que no me podrás olvidar. Creo, al mismo tiempo, que eres la misma persona que me dijo hace cinco años que lo nuestro no daba para más, te aburría, la relación no iba para ningún lado...
-No me reproches, te llamo porque quiero contarte algo.
-Habla, entonces.
-Mira, tengo un problema. Es decir, tenemos un problema.
-El verbo tener lo has conjugado mal. “Tenemos” es para mi un set de siete palabras, pero no existe entre nosotros.
-Sí, existe.
-¿Por qué?
-Tengo frío, me ha dado pulmonía.
-...
-Es grave.
-Tómate una Aspirina, un Trioval, o anda a un practicante y que te inyecte.
-Estoy en un hospital, ahora.
-Entonces ya estás en un lugar seguro. Iré en dos semanas, te paso a ver a tu casa, si es que no me hace una escena el celoso de tu marido.
-Ya no tengo marido.
-Buena idea, lo tuyo con él no tenía destino. ¿Te engañó o lo engañaste?
-Se murió.
-Perdona, no sabía. ¿Y qué le pasó?
-Le dio sida. Por eso me muero yo. La verdad, te llamo para decirte que tenemos un problema, y es que fue un error dejarte porque tú fuiste el hombre de mi vida. Señor cascarrabias, tú y yo tenemos un problema porque me quedan dos días de vida. Quiero abrazarte, despedirme de ti.
-Espérame.

CONCURSO DE CUENTOS BREVES 2007

4ta. MENCIÓN ESPECIAL
Seudónimo : EL MARINO
Autor : Jorge RETAMAL VILLEGAS
Ciudad : Concepción - VIII Región
País : CHILE

EL ABORDAJE

Imposible saber si fué más ruidoso el silencio que siguió, o el horroroso estrépito que se produjo cuando el buque mercante impactó a nuestro viejo “María Fernanda II” mientras nos encontrábamos navegando, a media máquina, a la cuadra de Constitución, en busca de una zona de pesca.
La estupefacción, al ver seguir su marcha al mercante, después de largarnos un pitazo de tardía advertencia que más sonó a carcajada que a un alerta, se transformó en pánico al comprobar que nos había arrancado una parte de la proa.
La gallardía del andar marinero que caracteriza a estos pequeños pesqueros, se transformó en burdo andar de borracho en callejón empedrado, con roladas y encabuzamientos inesperados que hacían infructuoso su gobierno.
¡Hacer estanco el barco!.. gritó el contramaestre. Nos miramos unos a otros. (Ninguno reunía la condición de huevón absoluto, que lo llevara a bajar al entrepuente de una nave que se podía campanear en cualquier momento).
¡Estai lesiando viejooo..! -gritó desde popa el tripulante panguero, hombre de curtidos años en el oficio, y el único que se podía dar el lujo de hacer indicaciones al maldiciente crónico que era el “contra” ¡...bajemos la panga y el bote salvavidas y nos largamos al tirooo...! concluyó.
Solo entonces, metió su cuchara el patrón de pesca... ¡total, el día del cuete vai a dejar estanco esta hueá... no v’ís que tiene más huecos que un recital de Juan Gabriel...! Miramos con alivio a los deliberantes (p’a que voy a decir una cosa por otra...no queriendo pasar por cobarde...pero con una mano, puesta como al descuido sobre el gancho del que pendía un chaleco salvavidas... me maldecía por haberme embarcado esa condenada mañana p’a un viaje como reemplazante del cuki quién, ¡la suerte del curado! no se había presentado al zarpe por estar como un “cuero”).
El “contra”, con una dura mirada y sin mediar palabra, le hizo un gesto, seco y cortante, a López, que obligó a éste a dedicarse de inmediato a la tarea de largar el bote salvavidas.
(Desde que subí a bordo en la mañana, ese tripulante me había sorprendido constantemente. Cuando serví el desayuno, y como corresponde a todo cocinero, había observado el carácter de la tripulación -cuestión obligada si no se quiere tener problemas en tan delicada función a bordo- de lo que pude desprender que estaba conformada de forma tradicional... desde el despectivo que acepta la comida como un favor y con el ceño fruncido -y que generalmente corresponde al “gorreado” por la patrona- hasta la pareja de payasos que nunca falta y que encuentran su máximo placer en hostigar a los más taciturnos... pero López era especial... recibió su “valdiviano” y su pan con una semisonrisa de agradecimiento y se inclinó -como todos- a la importante tarea de sorber y masticar... pero, como un perro, sin perder de vista a nadie.
Terminado el exterminio de las viandas, y cuando llegó el momento en que un estómago lleno y caliente invitan a la conversación, puso toda su atención en las palabras que cruzaban el “contra” con el “panguero”, sin dejar de sonreír más abiertamente ante las terribles palmadas con que acompañaban sus carcajadas los dos payasos de a bordo.
Lo mismo ocurrió durante el almuerzo, sorprendiéndome aún más que nadie le dirigiera la palabra, no obstante que no parecía existir animadversión en su contra.
Mediada la tarde, efectuamos un lance que resultó “palomo”, y mientras izábamos la vacía red, desde mi puesto de trabajo al lado del winche mi asombro aumentó. ¡Era un tripulante de primera y enormemente disciplinado! Bastaba una mirada y un gesto del contramaestre para que estuviera en el lugar y en la maniobra adecuada.
A lo peor, al tipo “se le quema el arroz”... pensé para mis adentros, cuando me percaté que, como un enamorado, jamás quitaba sus ojos de la figura del recio contramaestre, cuestión que parecía ser la razón por la cual, éste último, sólo se dirigía a él con gestos de brutal autoridad. Y estaba sumido en esas reflexiones, mientras preparaba la cena, cuando sobrevino el impacto).
López, sudoroso y con los dedos destrozados, logró por fin abrir los oxidados seguros que impedían que el bote salvavidas se cayera sólo, cuando el “contra” le lanzó el enorme cuchillo de cubierta -que se clavó a pocos centímetros de su cabeza- y chasqueando sus dedos, le señaló el cordaje de la red que, con la escora, había caído al agua y hacía peligrar la operación de la “panga”.
Como un gato, López descendió del puente a la cubierta y se dedicó a la afanosa tarea de cortar y cortar cables... (Con tanto miedo a las represalias por indisciplina como al propio naufragio, el resto de nosotros aguardaba a duras penas la dilatada orden de abandonar el barco) cuando un fuerte bandazo de la nave, inequívoco anticipador de su hundimiento, llegó junto con el bramido del patrón...
¡Al agua mieeerdas!
¡Al agua mieeerda!... respondimos todos con aullidos de chivateo indígena.
Y al agua fuímos todos... entremezclándonos en un enloquecedor chapoteo que nos llevara a agarrarnos del bote salvavidas o de la panga -o de lo que fuera- que nos sacara de la inevitable succión del remolino que, irreversiblemente, habría de ocasionar el hundimiento del pesquero. (La mezcla de agua salada y noche, otorgaba una sensación especial al miedo que nos invadía y que, tal vez para distraerlo, hacía que los primeros que embarcamos, agarráramos de donde fuera a los desesperados nadadores para izarlos hacia la salvación)
El ¡FZFZFZFZ! que provocó la entrada del agua en la caliente sala de máquinas del pesquero (que me dejó la imborrable sensación de escuchar exhalar su último suspiro a un ser humano) hizo que todos volteáramos la mirada a nuestro barco... descubriendo horrorizados que López, firmemente agarrado de la borda del navío moribundo, nos observaba con su semisonrisa perenne y sus ojos desmesuradamente abiertos...

El parte estampado en la Capitanía de Puerto de Talcahuano, consignó como único fallecido en el naufragio del Pesquero María Fernanda II... al sordo López.

CONCURSO DE CUENTOS BREVES 2007

5ta. MENCION ESPECIAL
Seudónimo :
MARUCHITO
Autor : Juan Raúl RITHNER
Ciudad : Gral. Roca - Pcia. de Río Negro
País : ARGENTINA

LA SÉPTIMA NOCHE
DE LOS AZAHARES


Manuela Castro, por lo frágil de su salud o por ser la menor, era la preferida de sus padres que, a esa altura, ya no jugaban con las fantasías de un hijo varón.
Suave en gestos, transparentes ojos color miel y una sonrisa ambigüa y encantadora, Manuela estimuló desde pequeña los celos de sus dos hermanas.
La que más los alimentó fue Josefina, la mayor. Morena, alta y de oscura mirada profunda, tenía una mancha negra en el rostro: "el antojo de la Castro" según doña Eufemia, la curandera solitaria que vivía en el monte de los Pacheco. Era estéril y había perdido al único hombre que amó en su vida: un forastero de cabellos abrumadoramente rubios que había venido al pueblo a comprar ganado y permaneció un tiempo en la región alumbrando esperanzas, sembrando vientres y dejando, tras él, recuerdos calientes y dolores de ausencia.
La vida de las tres se desarrolló monótona y tediosa como las siestas de verano. El único cambio fue la partida de la segunda de ellas junto a un hombre y tres valijas en el tren que, amarillo de polvo y sol, llegaba los jueves por la tarde.
Manuela creció en bellezas y estremecimientos.
Josefina envejeció en ansiedad y sombras.
Una mañana llegó la Compañía. Se instaló para explotar las minas de fluorita cedidas en concesión por el gobierno con la promesa de dar trabajo a algunos del creciente número de desocupados de la zona. Tras los que tenían una familia, fueron llegando sus mujeres, hijos, pocos bultos y sus muchas ilusiones de dinero rápido. Los demás eran jóvenes y buscaban desesperadamente combatir la soledad con tragos en lo del Viejo Pedro, "truqueadas" en lo de Rosa, y las muchachas del pueblo a las que buscaban explorar y encender.
Manuela amó desde el primer momento al capataz de la Compañía: un porteño de unos treinta años al que se le veía desplazarse tanto en un caballo pangaré bien enjaezado como en una camioneta blanca con faros de iodo color amarillo. En sus actitudes y en su estilo de andar y vestirse, se percibía su repudio a un Buenos Aires convulsionado y su placentero reencuentro con una atmósfera a la que pertenecieron sus padres y abuelos, y en la que él mismo se descubría.
En los cobrizos rulos indominables del capataz, Josefina revivió los del forastero que la había inaugurado en la fiebre de la piel. Y lo deseó para sí.
El capataz eludía sus insinuaciones, concentrado en seducir a Manuela. Pocos días para acercarse a la casa y comenzó a descubrirse el calor de las manos de ella en las de él bajo la mirada aprobatoria de Castro padre, ferroviario jubilado más gozoso en hablar de atributos y pelajes de caballos que en memorar antiguas épicas pueblerinas vinculadas con viajes, vías, vagones y locomotoras.
También crecían el aroma de los azahares en los naranjos del jardín, y la envidia y el despecho de Josefina.
La madrugada en la que la serenata del forastero llegó hasta el sueño agitado de Manuela y la llevó, cabellos sueltos, hasta los malvones y azaleas del alféizar de su ventana para contestar a su saludo, Josefina se levantó de su cama solitaria y se vistió de negro como las noches sin luna de julio.
Salió, Josefina, hacia el monte donde Eufemia vivía entre hechizos, íconos rojizos y perros flacos ojos fulgurantes. Breve el diálogo entre ambas. Y concreto.
Eufemia siempre había sentido especial predilección por esa Josefina, y no podía negarse a lo que ella le pidiera.
Siete días tardaría el hechizo para cumplirse, y siete tardaría la luna para resplandecer plenamente en el cielo de aquel pueblo. El capataz tenía que preferirla. Si él fuese más fuerte, sucumbiría antes de regresar el sol.
A la mañana siguiente, cuando los Castro se reunieron alrededor del café caliente y el pan crocante, Manuela anunció la fecha de su casamiento: sería para cuando los azahares agonizaran en los naranjos.
Siete días pasaron sobre los árboles florecidos, la alegría de Manuela y el deseo y la ansiedad de Josefina.
Otra vez la música de una serenata abrazó a las hermanas. Cuando los grillos restablecieron el sonido de la noche, Josefina vio confundirse entre los naranjos las sombras del capataz y Manuela, estremecerse sus cuerpos y emerger una música distinta a la que ella ya había conocido hacía mucho tiempo pero que fue sólo música breve, interrumpida, sin reencuentro ni germinaciones.
No desayunó esa mañana Josefina junto a sus padres y Manuela. La noche anterior había andado otra vez con su angustia a cuestas hacia el monte cercano donde se guarecía Eufemia rodeada de perros flacos con ojos fulgurantes. Tampoco desayunó los cinco días siguientes porque esa séptima mañana, al hundirse la luna en la luz salvaje del día nuevo, Josefina lloró junto al arroyo cercano al rancho de la Eufemia adormilada junto a un sauce, cansada de acelerar filtros y brebajes vencidos durante toda la noche, mientras los Castro madre y padre se enfrentaban a los cuerpos desnudos, abrazados y abiertos, de Manuela y el capataz apuñalados por un minero borracho de la Compañía, embriagado por el perfume de los azahares.-

CONCURSO DE CUENTOS BREVES 2007

6ta. MENCIÓN ESPECIAL
Seudónimo : MIRNA OMALLEY
Autora : Norma Yamille CUÉLLAR
Ciudad : Monterrey
País : MEXICO

EL MÁS FELIZ VIAJE

Sin ánimo de sonar presuntuoso, siempre había tenido un excelente sexto sentido. Sueños premonitorios, corazonadas... éstas últimas nunca me fallaban: acostado boca abajo, antes de quedar dormido, me preguntaba algo como “¿Me aceptarán el proyecto en la empresa?”, y si mi corazón latía apresuradamente significaba un sí incuestionable; si se quedaba normal era un no rotundo. También mi estómago me avisaba si tendría o no un mal día, pero me lo hacía saber a través de nauseabundas diarreas, exactamente antes de salir de mi departamento, hacia el trabajo. Y conste, lo de mal día era por causas ajenas a mí, no era sugestión. Yo tenía 40 años, era infeliz en mi matrimonio y estaba atrapado en un trabajo de mierda. También soltero sería infeliz, la verdad es que era infeliz a secas y con dos intentos de suicidio tras de mí. No tenía ahorros: si se me “antojaba” algo costoso me lo conseguía al momento, porque los suicidas no sabemos si al día siguiente tendremos el momentáneo apuro de acabar con todo.
Un día, un 10 de octubre para ser exactos, compré un boleto de avión para Quintana Roo, por cosas del trabajo –yo era consultor de finanzas. Mi esposa Erika me creía feliz porque me anunció su embarazo. Si ella tan sólo hubiera sabido… si ella quedara viuda, la dejaría con tantas deudas que en caso de que ella fuera puta, ni acostándose con 5 hombres diarios durante 10 años podría pagar todo –sí, hice las cuentas.
Total, ya me había dado por vencido en eso de matarme. Me acosté después de discutir con ella, pues ella insistía en “hacer el amor”, pues así el niño o niña sentiría mi presencia o algo así. A mí la idea sólo me dio asco. Acostado boca abajo antes de conciliar el sueño me pregunté si sería un buen viaje. Mi corazón parecía querer salirse del pecho. Y me dormí. Algo agradable he de haber soñado y muy real, dijo mi mujer que me estremecí varias veces con los ojos demasiado cerrados, como cuando yo tenía un orgasmo, según ella.
El avión partiría a las nueve de la mañana del día siguiente. Me levanté a las seis, para hacer mis pendientes mañaneros sin prisa. Desperté contento, algo raro en mí, hasta desayuné cantando. Erika me despidió con un apasionado beso. Cuando salí de la puerta del depa mi estómago estaba normal: “va a ser un excelente día, Gabriel”, me dije.
Llegué al aeropuerto con tiempo suficiente para almorzar como rey, en uno de los restaurantes de por ahí. Luego gasté bastante dinero en revistas, libros, todo para el viaje. Pagué 300 pesos por unos chocolates de Turquía, 600 por una loción europea, 500 por unos habanos de lujo. A las 9 de la mañana tomé el avión, en primera clase, por supuesto.
El vuelo duraría tres horas, yo estuve de lo más tranquilo de 9 a 10:30, escuchando en mi iPod canciones de jazz de Gino Vanelli, tomando champaña.
De repente me llegó la sensación de algo de lo que necesitaba acordarme para vivir plenamente ese momento... ¡Claro!
Ahí recordé: Había soñado un avión que después de una turbulencia se estrellaba contra mucha agua, y todos los tripulantes se desintegraban por la potencia del choque, al mediodía. Una súbita alegría invadió mi cuerpo, como la de un adicto tan sólo de pensar en su próximo jeringazo. Todo concordaba: el sueño premonitorio, las corazonadas la noche anterior, el estómago sin cólicos ni diarrea.
Entré al baño para orinar: un agua amarilla y caliente, tan bonita… Me peiné y me lavé la cara. La comida que me sirvieron después me pareció exquisita, saboreé cada bocado como sólo Hannibal Lecter lo podría haber hecho. En cuestión de segundos todos mis acompañantes me parecieron personas adorables, casi divinas. Con ojos llorosos me levanté de mi lugar y saludé a todos y cada uno: a la niña que antes me había parecido demasiado orejona, al señor que tosía sin parar y del que sospechaba que tenía tuberculosis, a los recién casados que se la pasaban besándose, que me habían parecido exageradamente felices. Una azafata estaba muy conmovida por mi comportamiento, me guió de la mano hasta el baño y me besó, con una lágrima rodando por su hermoso rostro. Volví a mi asiento y la odiosa señora parlanchina sentada a mi lado se había transformado en una viejita simpática, con una voz de terciopelo con la que me acariciaba. Luego les regalé a los niños dinero, compact discs, corbatas finas, gemelos de plata, plumas Mont Blanc, lociones. Yo me sentía un Mesías, un ser iluminado con ganas irrefrenables de repartir cariño. Hasta me dejaron poner canciones alegres en las bocinas del avión, como El Noa Noa, de Juan Gabriel. Eran las 11:40 de la mañana. Tomé un dizque micrófono y me puse a cantar delante de todos los viajeros Freedom, de George Michael. Precisamente canté Freedom porque me sentía deliciosamente libre… De repente el avión se empezó a mover raro y me pidieron ocupar mi asiento y que todos nos pusiéramos el cinturón de seguridad y varias medidas más. Las azafatas ya no me quisieron servir champaña, nomás querían secretear y lucir mortificadas. Varias señoras se me quedaban viendo, sus ojitos como preguntándome qué hacer. Yo estaba demasiado feliz y eso como que las reconfortaba. A las 11:56, con el avión sacudiéndose, y las sobrecargos al borde del llanto, empecé a gritar:
–¡Esos pilotos borrachos! ¡Esos pilotos borrachos! ¡Cómo los quiero!
–¿¡Pero qué está diciendo, señor!? –me dijo la azafata besadora.
–Pos nada, que nuestros pilotos están batallando allá con una turbulencia, y aparte de eso, están bien pedos...
–¡No, no mam...! –gritó, y al momento se fue al compartimiento donde ellos estaban. Todos se me quedaron viendo. –¡Esos pilotos borrachos! ¡Cómo los quiero! –seguí exclamando: yo mismo había ido con ellos para saludarlos… y embriagarlos con tequila. No iba a permitir que unos pilotos hábiles y en sus cinco sentidos me arruinaran la muerte, no señor. Antes del regreso de la besadora, exactamente al mediodía, ya estábamos estrellándonos contra el mar.

1er PREMIO - CONCURSO DE POESIA - 2007

1er. LUGAR
Seudónimo : CARDIO
Autor : Alfonso Esteban JEREZ JEREZ
Ciudad : Concepción - VIII Región
País : CHILE

DIOSA Y HUMANA

¡Cómo, quisiera detener el tiempo!
¡Enclaustrar la corriente de mi río!
gozar la primavera eternamente,
y beber de ese aroma, lo que es mío.

Vivir en ese alero de esperanzas,
de amor, sueños azules y profundos,
del surco vivo, tierno y cristalino,
que sólo siembra rosas por el mundo.

Llenos están los mares que ha formado,
y llenas las fontanas de la vida,
donde ondea su nombre bendecido,
su nombre de mujer, estremecida.

¡Cuántas noches colmadas de vigilia!
¡Cuántas horas repletas de desvelos!
¡Cuántos sueños fecundos de horizontes!
¡Y cuánta eternidad hay en su vuelo!

¡Ni todos los poemas de este mundo!
¡Ni todas las canciones, bastarían!
para hacerle una ronda que cantare,
a esa mujer de magia y fantasía.

Esa mujer divina e infinita,
que tiene algo de diosa siendo humana,
esa mujer, que siendo débil, ruge,
que siendo de de granito, se desgrana.

Esa mujer que teje con auroras
los senderos henchidos de ternura,
que remendando olvidos no reprocha
la ingratitud aleve, sin cordura.

Bendita entre benditas – bendecida,
jardín entre jardines – florecidos,
amor, sueño y ternuras - entre ternuras,
senderos de un sendero – amanecido.

Esa mujer, que te entregó sus brazos,
que te ve siempre niño, siendo grande,
que es manantial y fuente de ternura,
tiene el más bello de los nombre… ¡Madre!

miércoles, 24 de octubre de 2007

2do. PREMIO - CONCURSO DE POESIA - 2007


2do. LUGAR
Seudónimo : Peter Alexander
Autor : Pedro Arellano Obreque
Ciudad : Villa Alemana - V Región
País : Chile


LUJURIA Y LA RECIEN LLEGADA

Se debate en la boca de los parroquianos
la creciente fama de la recién llegada,
disimuladamente todos la conocían,
de oídas de nombre y de recursos.
El licor, el enjambre y los humos mezclados
de un ciego invierno,
multiplicaban las razones de su vigencia.

La recién llegada era como una luz
como la sílaba exacta del deseo
en la oración de hombres lejanos.
Todos, en sus tiempos fatuos la cogían
y se hundían en sueños ermitaños
queriendo acariciar frenéticos,
la humedad de un bosque emancipado.

Cuando ya el día, eran ellas las mujeres
escudriñando, envidiando, aprendiendo
creando mil historias del amor ausente
para hundirse en la desesperación
de un sexo abandonado.
En medio de la anticipada ventisca
Nada que hacer para corregir lo acumulado.

Era hermosa a pesar de sus botas
y el casacón de rombos anaranjados
era su pelo en ventisca, una bandera negra
cantando a los silencios del páramo.

Los atropellados de alcohol…
giran sus manos sucias y elocuentes
como un lazo de cuero en el viento patagónico,
todos quieren decir algo sobre ella.
Todos quieren participar con sus lascivas
pretensiones.
Pero…la recién llegada, un día se fue
sin saber de lo sembrado,
inconciente del explosivo racconto
establecido entre hombres - mujeres
con sabor a frutos nuevos dadivosos
sobre resecas manos, que alguna vez olvidaron
los géneros establecidos.

Nada supo ella y desapareció con el viento
y su casacón de rombos anaranjados…

3er PREMIO - CONCURSO DE POESIA - 2007

3er LUGAR
Seudónimo :
Gaviota de los Andes
Autor : Margarita Patiño Arbelaez
Ciudad : Cali
País : Colombia

El Juglar

La vieron salir- con su amuleto nuevo
donde esconde secretos- y trocitos de vida
de amante caballero- leyendas del medioevo
y la pasión secreta- por la mujer querida.

Cuentan que recorrió- un Valle florecido
porque espera llegar- atrás de la montaña
Planicies de colores- con sembrados de trigo
Alegran su camino- el recuerdo se amaña.

En su mochila esconde- los versos de un juglar
golondrinas curiosas- alegran su descanso
Los recita, los canta- la invitan a jugar
Su risa es sonora- y llega hasta el remanso.

Su falda de blueJean- se enreda en una cerca
procura, desatarla- inútil la insistencia
un sabio caminante- se apresta en ayudarla
su roce la estremece- él siente su presencia

Dicen que aun caminan- entre verdes follajes
ella va reviviendo- la historia medieval
De idílicos amores- en dorados carruajes.
El canta sus poemas- es su eterno juglar.

CONCURSO DE POESIA LIBRE 2007

1ra MENCION ESPECIAL
Seudónimo : Vicente El Levente
Autor : Rodrigo Alarcón San Martín
Ciudad : Pucón - IX Región
País : Chile

A Pucón

Nací del silencio como cualquier otra cosa,
Abraza una llama que se apagaba en su camino al nirvana
El etéreo eco de mis palabras resuena por estos montes.
Todavía tengo el febril sentir de un amor emborrachado de poemas,
Creo que el olvidarlo seria como quitarle al cielo las estrellas,
Creo tantas cosas que por el camino he escuchado,
Creo que he creído demasiadas de éstas,
Creo que todavía estoy bajo la tutela de Dios, y gracias a ésto camino solo.
Reconozco que saqué de cuajo de estos paisajes a las gaviotas marineras,
En su lugar puse a los tiuques perfumaditos de tierra.
Le robé el rojo al sol naciente para pintarle el pecho a las lloicas,
Y los vientos más fuertes despedazaron mi rosal.
Ví como los montes se tropezaban y caían al lago
Ví como otros se reían y decidían convertirse en playas
Ví como en el mundo se enderezó una Araucaria
Y ví al puelche batiendo sus alas,
Y toqué por un segundo a la realidad amasada
Y la sentí suave, tersa como seda
Fuerte como cualquier Pellín de esta tierra
Haciendo honor en todo su ancho
Gritando su indómita estampa en una Bandurria al vuelo.
Es un vitral de verdes parajes,
Como para que nunca se olvidase,
Testigos de la fuerza tan serena,
Me ha curtido el cuerpo la escarcha que me bañado y la lluvia que me ha empapado.
He escrito en una pincelada de verdades,
El eterno azul que me ha capturado
Y disfrute el pasar de un caminante errante por estas tierras.
Les dejo con el todo que siempre encuentro,
Les dejo con la pluma y un lamento,
De tal vez no quedarme tanto tiempo aquí
Pero soñaré en un verso a los lagos que vi
Cantaré en una balada a los Hualles que me cobijaron
Veré en soles eclipsados a las Bellas Hortensias que alcancé a vivir
Y a todas las risas que me robó esta tierra de lagos y Tricahues
De Volcanes más Volcanes
Y de nieves eternas que me congelaron la miradas
E inmortalizaron mis pisadas.

CONCURSO DE POESIA LIBRE 2007

2da. MENCION ESPECIAL
Seudónimo : Kellypocharaquel
Autora : Raquel Luisa Teppich
Ciudad : Mar del Plata
País : Argentina

BOSQUEJANDO UN RECUERDO

La lluvia cae lentamente
en esta tarde de invierno.
El altillo húmedo,
el atril implora afectos,
tomo una tela abandonada,
amarillenta por el tiempo.
La paleta destellaba nostalgia
como mi ser.
Pinceles endurecidos,
compinches de mi penar.
La túnica no olía a tu
fragancia, a tu cuerpo
abrigando mi pequeña talla.
Ambos diseñábamos
un sendero florido
convertido en punzantes espinas,
una tarde de enero.
Frente al atril ,
dibujo y rectifico
tu imagen...
Nada es igual...

martes, 23 de octubre de 2007

CONCURSO DE POESIA LIBRE 2007

3ra. MENCION ESPECIAL
Seudónimo : Ismael
Autor : Christian Marcelo Ponce Villegas
Ciudad : Santiago - RM
País : Chile

Tomado del aire

Hay días como una multitud de niños festivos
Cuando los versos no me dan tregua
Y aparecen, se atropellan
Cantan, gritan, desgarran, se apoderan
Todo arde a poesía
El mundo sabe a palabras tomadas del aire
Y nace una mujer
Tan hermosa como el azul danzando en los gritos de las águilas
De alegría tan preciosa como agua viva bajando a saltos de montaña
Su caricia, un nido de sol en la piel
Esa piel tan luminosa como el primer amanecer
de un hombre dejado en libertad.
Deslumbrante espada de piel bruñida de miel y plata
Soñada, tan soñada
Infinita mirada marina
Extrema, vital, poderosa y frágil
Inquietante nido solo imaginado
Turbadora presencia tibia.
Con un temor nunca vivido
Ni en la casa de las bestias
Ni con aquel revólver en mi sien
Te contemplo tan distante tan imposible

CONCURSO DE POESIA LIBRE 2007

4ta . MENCION ESPECIAL
Seudónimo :
Argonauta
Autor : Luis Ossa Gajardo
Ciudad : Quilpué - V Región
País : Chile

Dame, Señor, el eco cristalino

Dame, Señor, el eco cristalino,
el supremo destello que ilumine
el sendero, y la palabra que emerge de mi sangre;
el torrente de mis sueños.
Perdonadme la sílaba seca,
la rima que no destella,
la metáfora muerta.
Dame el tierno rocío de la noche,
que mi canto madure en la sangre de la aurora
y se extienda sobre el verde campo de la vida terrestre.
Quita la palabra oscura
que mora entre el labio y el diente.
¡Oh! vastos cielos,
esplendor del universo,
derramad sobre mi sombra
el sueño secreto de la inocencia,
el murmullo de la fuente, el agua celeste.

Dichoso el verbo que cumplió su destino,
porque el sueño de una dulce alianza
nutrió de victorias el tierno corazón.
Cuando el soplo de una suprema esencia
y el prodigio de la gracia
corone el eco de mi voz,
¡vibrarán de gozo las cuerdas de mi laúd!

CONCURSO DE POESIA LIBRE 2007

5ta MENCION ESPECIAL
Seudónimo : Campana
Autora : María Cecilia Vargas Bagioli
Ciudad : Santiago - RM
País : Chile

Seducción

Sombras de álamos sinuosos
se contorsionan misteriosas por el camino,
serias y solemnes se deleitan en su danza del vientre.
Como una espiga que se mece soy entre ellas
les sonrío tímida casi imperceptible,
para no interrumpir sus llamados de romance al viento.

En la micro realidad en la que estoy
una boca se delata acercándose al manantial,
tibieza húmeda que evapora los pensamientos
les afloja y adormece con su vaivén de brisas silenciosas,
brisas que arrastran ardor desde el centro de la tierra,
incitan a imitar el éxtasis de la naturaleza.

Suspiro varonil, vientos de verano
alborotan el anonimato de la espiga,
susurran la estación
y ella se vuelve girasol en sus caderas,
se agitan los dos cuerpos pequeños
uniendo sus ritmos al de las largas sombras sinuosas.

Todas juntas se estilizan las siluetas sobre el césped
despidiendo al sol que las dibuja,
ya no son pequeños los amantes que se besan
se han mezclado en la naturaleza
y vuelven aun más seductores
los compases de la tarde amorosa.

domingo, 7 de octubre de 2007

RESULTADOS DEL CONCURSO DE CUENTOS BREVES

EL COMITÉ ORGANIZADOR y el COORDINADOR GENERAL
del1er CONCURSO INTERNACIONAL DE CUENTOS BREVES
"ATINA CHILE" -2007


tienen el enorme placer de anunciar
A LOS GANADORES DE ESTE PRIMER EVENTO
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6ta. MENCION ESPECIAL
Título del Cuento: “ EL MAS FELIZ VIAJE”
Seudónimo: MIRNA OMALLEY
Nombre del autor: CUELLAR, Norma Yamille
Origen: MONTERREY - MEXICO
Otro: 30 años – Escritora mexicana
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5ta. MENCION ESPECIAL
Título del Cuento: “LA SEPTIMA NOCHE DE LOS AZAHARES”
Seudónimo: MARUCHITO
Nombre del autor: RITHNER, Juan Raúl
Origen:GENERAL ROCA -PCIA. DE RIO NEGRO-ARGENTINA
Otro: 63 años – Escritor argentino
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4ta. MENCION ESPECIAL
Título del Cuento: “EL ABORDAJE”
Seudónimo: EL MARINO
Nombre del autor: RETAMAL VILLEGAS, Jorge Enrique
Origen: CONCEPCION - CHILE
Otro: 15 años como Tripulante Pesquero – Asistente Social
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3ra. MENCION ESPECIAL
Título del Cuento: “ESPERAME”
Seudónimo: RODRIGO SOLO
Nombre del autor: VENEGAS BUSTOS, Rodrigo
Origen: LOS ANDES - CHILE
Otro: 37 años - Escritor
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2da. MENCION ESPECIAL
Título del Cuento: “TIA PAULINA”
Seudónimo: ERNESTITO
Nombre del autor: NORABUENA FIGUEROA , Edgar Alberto
Origen: HUARAZ - PERU
Otro: Joven escritor de 29 años
********************************************************
1ra. MENCION ESPECIAL
Título del Cuento: “VIERNES ROJO”
Seudónimo: SAPUCAY
Nombre del autor: MUÑOZ DE ROMANO, María del Pilar
Origen:CORRIENTES- PCIA. DE CORRIENTES - ARGENTINA
Otro: 71 años – Poetisa y escritora argentina.
*******************************************************
3er. PREMIO "ATINA CHILE"-2007
Título del Cuento:
“LA ASESINA TRISTE”
Seudónimo: IAN ANDRE
Nombre del autor: SMITH SARAVIA, Carlos
Origen: SANTIAGO - CHILE
Otro: 57 años


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2do. PREMIO "ATINA CHILE"- 2007

Título del Cuento:
“FUE UN ENCUENTRO TAN PEQUEÑO”
Seudónimo: COSITA
Nombre del autor: ALVARADO ARREDONDO, Jessica del C.
Origen: SANTIAGO - CHILE
Otro: 30 años de edad
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1er PREMIO"ATINA CHILE" - 2007

Título del Cuento:
¿NO CREE, USTED, SEÑOR?
Seudónimo: JUAN FIEBRE
Nombre del autor: CRUZ VALDIVIESO, Nicolás Daniel
Origen: SANTIAGO - CHILE
Otro: 26 años
– Primer Ganador del Concurso de Cuentos "ATINA CHILE" -2007


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¡¡¡FELICITACIONES!!!
Los Organizadores se pondrán en contacto a la brevedad con cada uno
de los nominados.
Reiteramos lo expresado a nuestros concursantes en el Rubro de Poesía
Libre:
Realmente, cabe destacar que le ha correspondido al Honorable Jurado
una ardua labor en sus respectivas evaluaciones, debido a la gran calidad
de las obras presentadas.
Queremos dejar aclarado que la acción del Jurado Internacional se
realizó con el absoluto desconocimiento de los datos personales de los
autores de las obras evaluadas tanto en las Etapas de Preselección
como en la de Finalistas y que solamente tuvieron acceso a los mismos
una vez informados del resultado del proceso de sus evaluaciones a las
Obras Finalistas.

Y sin lugar a dudas, la tarea definitiva y postrera, la de elegir a los ganadores,
ha sido para ellos una durísima etapa pues las diferencias de puntaje han sido
mínimas, lo que habla de la alta calidad de las obras Finalistas y de lo exhaustivo
de su evaluación.
GRACIAS A TODOS LOS ESCRITORES QUE PARTICIPARON EN NUESTRO
CONCURSO.
GRACIAS A NUESTROS AMIGOS ATINIENSES AMANTES DE LAS LETRAS.


Comité Organizador Coordinación General

sábado, 6 de octubre de 2007

1er CONCURSO INTERNACIONAL DE POESIA LIBRE
"ATINA CHILE " – 2007


tiene el GRAN HONOR DE ANUNCIAR
A LOS GANADORES DE ESTE PRIMER EVENTO


5ta. MENCION ESPECIAL
Título de Poesía: "SEDUCCION”
Seudónimo: CAMPANA
Nombre del autor: VARGAS BAGIOLI, María Cecilia
Origen: Santiago - CHILE
Otro: 33 años - MIEMBRO DE ATINA

4ta. MENCION ESPECIAL
Título de Poesía: “DIME, SEÑOR, EL ECO CRISTALINO”
Seudónimo: ARGONAUTA
Nombre del autor: OSSA GAJARDO, Luis
Origen: Quilpue – V Región - CHILE
Otro: 67 años - El Belloto Sur

3ra. MENCION ESPECIAL
Título de Poesía: “TOMADO DEL AIRE”
Seudónimo: ISMAEL
Nombre del autor: PONCE VILLEGAS, Christian Marcelo
Origen: Santiago - CHILE
Otro: 44 años - Peñalolén

2da. MENCION ESPECIAL
Título de Poesía: “ BOSQUEJANDO MI AMOR”
Seudónimo: KELLYPOCHARAQUEL
Nombre del autor: TEPPICH, Raquel Luisa
Origen: MAR DEL PLATA - ARGENTINA
Otro: 58 años - Profesora de inglés y francés, poetisa, escritora, conductora radial.

1ra. MENCION ESPECIAL
Título de Poesía: “A PUCÓN”
Seudónimo: VICENTE EL LEVENTE
Nombre del autor: ALARCÓN SAN MARTÍN, Rodrigo Esteban
Origen: Pucón - CHILE
Otro: Joven poeta de 17 años.
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3er PREMIO"ATINA CHILE"-2007
Título de Poesía: “EL JUGLAR”
Seudónimo: GAVIOTA DE LOS ANDES
Nombre del autor: PATIÑO ARBELAEZ, Margarita Rosa
Origen: CALI - COLOMBIA
Otro: 53 años - Poetisa de la localidad de Alto de Pinares
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2do. PREMIO"ATINA CHILE"-2007
Título de Poesía:“LUJURIA y la RECIEN LLEGADA”
Seudónimo: PETER ALEXANDER
Nombre del autor: ARELLANO OBREQUE, Pedro Alejandro
Origen: TEMUCO - CHILE
Otro: 56 años de edad - MIEMBRO DE ATINA

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1er PREMIO
"ATINA CHILE "- 2007

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Título de Poesía: “DIOSA Y HUMANA”
Seudónimo: CARDIO
Nombre del autor: JEREZ JEREZ, Alfonso Esteban
Origen: CONCEPCION - CHILE
Otro: 73 años – Poeta escritor de San Pedro de la Paz *******************************************************
¡¡¡FELICITACIONES!!!
Hacemos notar que a la brevedad nos pondremos en contacto con cada uno de los nominados.
QUEREMOS AGRADECER A TODOS LOS CONCURSANTES, ABSOLUTAMENTE TODOS, por el enorme interés puesto en manifiesto ante la importante cantidad de obras recibidas.
Realmente, cabe destacar que le ha correspondido al Honorable Jurado una ardua labor en sus correspondientes evaluaciones, debido a la gran calidad de las obras presentadas. Y sin lugar a dudas, la tarea definitiva y postrera, la de elegir a los ganadores, ha sido para ellos una durísima etapa pues las diferencias de puntaje han sido mínimas, lo que habla de la alta calidad de las obras Finalistas y de lo exhaustivo de su evaluación.
GRACIAS A TODOS LOS POETAS DEL MUNDO.
GRACIAS A NUESTROS AMIGOS ATINIENSES AMANTES DE LAS LETRAS.
Quizás….HASTA UN PRÓXIMO ENCUENTRO LITERARIO.
Comité Organizador Coordinación General

lunes, 1 de octubre de 2007

FINALISTAS CONCURSO DE POESIA


1er CONCURSO INTERNACIONAL DE POESIA LIBRE
"ATINA CHILE" - 2007


Tenemos el alto honor de anunciarles las
DIECIOCHO POESÍAS
que han sido clasificadas como
FINALISTAS
en este nuestro Primer Evento.

******
N° Int ............. "Título Poesía"................. Seudónimo
-------------------------------------------------------

002 - "Bosquejando un recuerdo" - Kellypocharaquel
005 - "Diosa y humana" - Cardio
013 - "Miedo" - Polycrates
014 - "Seducción" - Campana
029 - "El recital de la vida" - Belizer
032 - "Tomado del aire" - Ismael
037 - "Dame, Señor, el eco cristalino" - Argonauta
042 - "Isla en la tierra" - Gabriel Coloane
057 - "Viaje" - Mel
071 - "Las fracciones de sus gestos" - Véliz
094 - "A Pucón" - Vicente El Levente
098 - "El Juglar" - Gaviota de los Andes
108 - "Prisionero" - Marina Keller
125 - "Venas de alquitrán" - Pedro Machuca
141 - "Cada uno era tierra" - Kail
147 - "Litoral" - Andrés de los Ángeles
149 - "Lujuria y la recién llegada" - Peter Alexander
184 - "Ausencia" - Cascada

¡¡FELICITACIONES A ESTOS FINALISTAS!!
Y reiteramos nuestros sinceros agradecimientos a cada uno de los participantes en este Concurso.
El Honorable Jurado ahora se encuentra evaluando estos finalistas para elegir las Obrasque resultarán Ganadoras de este Primer Certamen.

¡¡GRACIAS A TODOS !!

Comité Organizador Coordinador General

FINALISTAS EN CONCURSO DE CUENTOS

1er CONCURSO INTERNACIONAL DE CUENTOS BREVES
"ATINA CHILE"- 2007


Por decisión del Honorable Jurado
tenemos el alto honor de presentarles los
NUEVE FINALISTAS EN CUENTOS
y ellos son :

N° Int............... Título Cuento................. Seudónimo...............

031.- EL ABORDAJE El Marino
035.- ¿NO CREE USTED, SEÑOR? Juan Fiebre
038.- ESPÉRAME Rodrigo Solo
059.- FUE UN ENCUENTRO TAN PEQUEÑO Cosita
062.- LA 7ma. NOCHE DE LOS AZAHARES Maruchito
074.- VIERNES ROJO Sapucay
080.- EL MÁS FELIZ VIAJE Mirna Omalley
084.- LA ASESINA TRISTE Ian André
096.- TIA PAULINA Ernestito


Estos son los NUEVE CUENTOS FINALISTAS.
FELICITACIONES A CADA UNO DE ELLOS Y NUESTROS AGRADECIMIENTOS A QUIENES NO ALCANZARON ESTA ETAPA.

Comité Organizador Coordinador General

sábado, 22 de septiembre de 2007

1er CONCURSO INTERNACIONAL DE CUENTOS BREVES "ATINA CHILE" - 2007
















DATOS ESTADISTICOS GENERALES:
sobre un total de 107 PARTICIPANTES HABILITADOS

martes, 18 de septiembre de 2007

SEMIFINALISTAS CONCURSO DE CUENTOS BREVES

Tenemos el alto honor de anunciarles las OBRAS PRESENTADAS que han sido clasificadas como SEMI-FINALISTAS en este nuestro Primer Evento.

1er CONCURSO INTERNACIONAL DE CUENTOS BREVES"ATINA CHILE"- 2007

AGRADECEMOS INFINITAMENTE A CADA UNO DE LOS 115 ESCRITORES QUE NOS HONRARON CON SU PARTICIPACIÓN.

***ESTAS SON LAS TREINTA Y TRES OBRAS SEMI-FINALISTAS ***

N° Int. Título Pseudónimo
001 - El vendedor de nieve - Setarcos
003 - Réquiem de un turno - Lucas Pagliatti
005 - Déficit atencional - Regenzeit
012 - Pasajera de segunda - Lory Saeta
013 - Los ovarios de María - Don Sátula
017 - En una cama se puede llorar - Jorro
021 - Temores infundados - F.R Jaiman
029 - Coffe Break - Powerless
031 - El abordaje - El Marino
032 - El regreso de Telémaco - Nicosia
035 - ¿No cree usted, Señor? - Juan Fiebre
038 - Espérame - Rodrigo Solo
039 - Traición - Torín Mellado
042 - El Lord - Amigoamor
044 - La vida es rosa - Colibrí Poeta
050 - La Musa ida - Gerard Walt
056 - Tormenta en la montaña - Carmadume
059 - Fue un encuentro tan pequeño - Cosita
062 - La séptima noche de los azahares - Maruchito
063 - El estetoscopio - Yamuza
065 - Regreso sin retorno - Antonio Fabricio
066 - Indecisión divina - Alejandro Milá
074 - Viernes Rojo - Sapucay
075 - Barriada - Punto y Coma
080 - El más feliz viaje - Mirna Omalley
084 - La asesina triste - Ian André
086 - Todo tiene solución - Ava Darmarís
090 - La paloma acollarada y el niño… - El Romancero
094 - Empezar otra vez - Coty
096 - Tía Paulina - Ernestito
099 - La muerte de Pedro - El ángel azul
101 - Vendrá la muerte y tendrá tus … - Juan del Páramo
102 - Vicio - Angelita

Nuestras sinceras felicitaciones a cada uno de estos treinta y tres semifinalistas y deseos de exitos en las nuevas selecciones.

EL COMITE ORGANIZADOR Y COORDINACION GENERAL

1er CONCURSO INTERNACIONAL DE POESIA LIBRE "ATINA CHILE"

Tenemos el alto honor de anunciarles las OBRAS PRESENTADAS que han
sido clasificadas como SEMI-FINALISTAS en este nuestro Primer Evento.

AGRADECEMOS INFINITAMENTE A CADA UNO DE LOS 205 POETAS
QUE NOS HONRARON CON SU PARTICIPACIÓN.


ESTAS SON LAS SESENTA OBRAS SEMI-FINALISTAS

N° Int. Título Pseudónimo
001 - Si tu estuvieras aquí -Amado Storni
002 - Bosquejando mi amor - Kellypocharaquel
005 - Diosa y humana - Cardio
007 - Cuando duermes y yo despierto - Santiago
011 - Desafíos de un ángel - Santoamor
013 - Miedo - Policrates
014 - Seducción - Campana
018 - Letras del poeta - Annais Annais
021- La Recompensa - Paulo
024 - ¿Aún? - Diosa Coronada
029 - El recital de la vida - Belizer
032 - Tomado del aire -Ismael
037 - Dime, Señor, el eco cristalino - Argonauta
038 - Trinos de libertad - Delia
041 - ¿Dónde está? - Rita Selz
042 - Isla en la tierra - Gabriel Coloane
043 - Fugacidad - Angeles Gaona
052 - Antídoto - Axelonius Monck
057 - Viaje - Mel
059 - Working Class - Pablo de Ovalle
064 - Hablan bajo el agua - Obsidiana
068 - A un amigo - Hermandad Blanca
069 - La Bolsa - Alexander Carrera
071 - Las fracciones de sus gestos - Véliz
073 - XIV) - Jack Pertin
076 - Ultimo deseo - Marti Caffi
082 - La Puerta - Teakum
084 - Historia del fracaso - El Trapecista
088 - Exilio - María Dolores
094 - A Pucón - Vicente El Revente
096 - Hacerme tierra - Horai
098 - El Juglar - Gaviota de los Andes
102 - Mi obra maestra - Jonathan Lukonovic
104 - Todo se queda atrás - Pablo Libertad
108 - Prisionero - Marina Keller
113 - Spleen - Desdichado
115 - Poesía fantasma - Alanaz
116 - Mala fortuna - Chris
125 - Venas de alquitrán - Pedro Machuca
127 - El pan de cada día - Pato
131 - El Poeta - Cear
132 - Hasta el día que nos veamos - Constanza González
141 - Cada uno era tierra - Kail
147 - Litoral - Andrés de los Angeles
149 - Lujuria y la recién llegada - Peter Alexander
150 - El Romanticismo - Poeta Muerto
152 - Voz de antaño - Rene Saurier
153 - Un casual encuentro - Felipe Antonio
164 - Poeta dormida - Nancy Caba
167 - ¿ Cuándo? - El gato ex sin dueño
170 - Qué es soledad - Marina Levante
172 - Evocaciones - Sofía Santinelli
174 - Vagar desconocido - Jeseem
177 - El significado del final - Electra
179 - Inúndame - Corcel
183 - Botella rota - Paz Casanueva
184 - Ausencia - Cascada
190 - Los acordes de una lucha invernal - Kathrina Blanko
195 - Canción de los de ayer para los.. - Guillermo Durban
196 - A mi madre - Rapo

Nuestras sinceras felicitaciones a cada uno de estos sesenta semifinalistas y
deseos de exitos en las nuevas selecciones.

EL COMITE ORGANIZADOR Y COORDINACION GENERAL