5ta MENCION ESPECIALSeudónimo : Campana
Autora : María Cecilia Vargas Bagioli
Ciudad : Santiago - RM
País : Chile
Seducción
Sombras de álamos sinuosos
se contorsionan misteriosas por el camino,
serias y solemnes se deleitan en su danza del vientre.
Como una espiga que se mece soy entre ellas
les sonrío tímida casi imperceptible,
para no interrumpir sus llamados de romance al viento.
En la micro realidad en la que estoy
una boca se delata acercándose al manantial,
tibieza húmeda que evapora los pensamientos
les afloja y adormece con su vaivén de brisas silenciosas,
brisas que arrastran ardor desde el centro de la tierra,
incitan a imitar el éxtasis de la naturaleza.
Suspiro varonil, vientos de verano
alborotan el anonimato de la espiga,
susurran la estación
y ella se vuelve girasol en sus caderas,
se agitan los dos cuerpos pequeños
uniendo sus ritmos al de las largas sombras sinuosas.
Todas juntas se estilizan las siluetas sobre el césped
despidiendo al sol que las dibuja,
ya no son pequeños los amantes que se besan
se han mezclado en la naturaleza
y vuelven aun más seductores
los compases de la tarde amorosa.
Autora : María Cecilia Vargas Bagioli
Ciudad : Santiago - RM
País : Chile
Seducción
Sombras de álamos sinuosos
se contorsionan misteriosas por el camino,
serias y solemnes se deleitan en su danza del vientre.
Como una espiga que se mece soy entre ellas
les sonrío tímida casi imperceptible,
para no interrumpir sus llamados de romance al viento.
En la micro realidad en la que estoy
una boca se delata acercándose al manantial,
tibieza húmeda que evapora los pensamientos
les afloja y adormece con su vaivén de brisas silenciosas,
brisas que arrastran ardor desde el centro de la tierra,
incitan a imitar el éxtasis de la naturaleza.
Suspiro varonil, vientos de verano
alborotan el anonimato de la espiga,
susurran la estación
y ella se vuelve girasol en sus caderas,
se agitan los dos cuerpos pequeños
uniendo sus ritmos al de las largas sombras sinuosas.
Todas juntas se estilizan las siluetas sobre el césped
despidiendo al sol que las dibuja,
ya no son pequeños los amantes que se besan
se han mezclado en la naturaleza
y vuelven aun más seductores
los compases de la tarde amorosa.
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